¿Vivir para trabajar o trabajar para vivir?


Siempre nos hemos planteado la eterna cuestión de las siguientes dos creencias:“Vivir para trabajar” o “Trabajar para vivir”. 

La gente que se aferra a la primera creencia desarrolla un culto al trabajo en busca siempre de una mejora, ya sea económica o de estatus. El trabajo se convierte en el motor de todas las conversaciones, su leitmotiv es “siempre se puede mejorar”.
En estos casos el tiempo para la vida familiar, social, las aficiones e incluso para la propia reflexión queda relegado a espacios reducidos y en algunos casos inexistentes.

Y es que, en este caso, se están siguiendo las reglas del juego aprendidas en la infancia. Se posterga la felicidad para un futuro en el que poder disfrutar de esa abundancia material de todo lo conseguido, un gran coche, una gran casa etc.. .Lo que no se da cuenta es que se está alimentando un ego de persona exitosa, y la felicidad del ego es transitoria, es decir, se convierte en un ser insaciable que siempre quiere más y probablemente siempre esté a la espera de algo mejor para ser feliz. Además el escaso tiempo dedicado a la familia puede propiciar algún conflicto, incluso una ruptura emocional.

Vive de tu pasiónLos creyentes de la segunda opción,  han preferido anteponer el disfrute al trabajo, lo que les suele llevar a tener trabajos que detestan y en los que no se sienten ni valorados ni respetados. En este caso se ha hecho un trato con la sociedad, en la que se cambia más de ocho horas de trabajo cinco días a la semana a cambio de un sueldo a fin de mes y de poder disfrutar el resto del tiempo. Anteponen la ley del mínimo esfuerzo y miran el reloj cada minuto con el fin de salir escopeteado del trabajo para hacer aquello con lo que de verdad disfrutan.
Pero la idea de ir a trabajar les presupone un profundo sufrimiento y cuentan los días del calendario para disfrutar de las vacaciones en algún lugar alejado. 

Probablemente llegue el día en que se cuestionen que no hayan hecho nada significativo con su vida y que sólo se hayan preocupado de sí mismo.

Aunque ambos casos difieren, tienen los dos una creencia o pensamiento común: El trabajo y el placer no se mezclan y la felicidad es algo que se puede alcanzar en un futuro. Estas personas se encuentran buscando la felicidad en todo momento sin conocer que una de las claves para ser feliz es disfrutar del momento presente.

El paradigma laboral ha cambiado. Ahora, la receta que nos habían enseñado para la felicidad consistente en trabajo para toda la vida, sacrificio y postergar el disfrute, ya no sirve. La seguridad pasada choca de pleno con la incertidumbre que vivimos en estos días. Se ha pasado de trabajar toda tu vida para una o dos empresas a trabajar para cinco o seis empresas, y la tendencia irá en aumento. Nuevas necesidades y deseos han surgido gracias la revolución informática, que a través de internet, ha dado acceso a una infinidad de información y a poder contactar con cualquier persona en cualquier lugar del mundo. La gente busca desarrollarse con su trabajo, sentir que aporta valor desde el primer momento, no tener que esperar a ascensos futuros o mejoras económicas. 

Esto nos abre nuevas posibilidades de vida, el deseo 34303362_sde las personas a desarrollarse y mejorar continuamente hace que busquemos trabajar en aquello que amamos o que mejor sabemos hacer para vivir el trabajo como un camino de crecimiento y aprendizaje y no como un camino por el desierto en espera de encontrar los ansiados oasis. 

Decía Confucio:

Escoge un trabajo que te guste, y nunca tendrás que trabajar ni un sólo día de tu vida

 

¿Y tú?, ¿En qué situación te encuentras: vives para trabajar, trabajas para vivir o trabajas con pasión?, ¿Crees que es imposible mezclar trabajo y felicidad?

Si eres feliz haciendo lo que amas, enhorabuena, sino plantéate las siguientes cuestiones: ¿Qué puedo hacer hoy que me acerque a trabajar en lo que amo? ¿Qué es lo que me está impidiendo ponerle pasión a lo que hago?

Y si no sabes cuales son tus pasiones, te dejo alguna pistas para que vayas indagando:

  • Observa sobre qué temas lees
  • Recuerda aquello que te encantaba hacer de pequeño
  • Piensa en las conversaciones que disfrutas y pierdes la noción del tiempo

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