¿Hasta cuándo serás capaz de aguantar?

Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales

Anónimo

¿Hasta cuándo serás capaz de aguantar?

Nos pasamos buena parte de la vida adulta, aguantando situaciones adversas que no siempre somos capaces de ponerles remedio. Nos visitan en forma de miedos y se instauran en los recovecos de nuestra mente adueñándose, poco a poco, de nuestros sueños.

La vida pasa, entonces, a convertirse en una carrera en busca de nuestros límites, pero no de nuestros límites de superación, sino de nuestros límites de aguante.

Generamos una idea de vida ideal, con el fin de parecer que todo va bien mientras ocultamos nuestros problemas para que nadie pueda pensar que algo va mal,  y escondemos nuestras emociones para no demostrar debilidad.

Todo esto nos hace ir acumulando y almacenando nuestros miedos, mientras nos alejamos de esa persona que deseamos ser. Ocultamos nuestra esencia, y eso, nos hace enfrentarnos a una batalla interna cada vez más dura, que aunque intentemos evitar, se nos aparece cada vez con más fuerza.
Aguantamos lo indecible con la esperanza de que un día todo desaparezca. Ilusos de nosotros, solo conseguimos aumentar su peso y autolesionarnos.

Con el foco puesto en el exterior, acabamos por ser y hacer lo que se espera de nosotros. Se vuelve vital satisfacer las necesidades y los deseos de los demás, en lugar de los nuestros. Acabamos convirtiéndonos en una imagen distorsionada de nosotros mismos.

Si no actúas como piensas, acabarás pensando como actúas

Blaise Pascal

Aprendemos a buscar la aprobación y la aceptación como respuesta a nuestras necesidades. Nuestra satisfacción personal es pospuesta para un incierto futuro, y así ,viajamos por la vida, pensando en que lo importante de nuestra existencia es cumplir con las expectativas que tu entorno ha puesto en ti, mientras cargas con el peso de no poder demostrar quien de verdad eres por miedo al rechazo o a sentirte incomprendido.

Nos enseñan a vivir en una sociedad donde lo importante está en los demás, fuera de uno mismo, en el qué dirán, qué pensarán, qué harán, qué sentirán, sin embargo, ¿qué hay del qué sentiré, qué pensaré, qué haré o qué diré yo?

El Yo queda relegado a un lugar menos importante, ya que, por ahí navega la creencia de que pensar en uno mismo y hacer lo que a uno le gusta es tener una actitud egoísta

El egoísmo no es vivir como uno desea vivir, es pedir a los demás que vivan como uno quiere vivir

Oscar Wilde

Pues ,esa “falta de egoísmo” ,está creando una sociedad cruel y falta de amor donde la crítica, la queja y la intolerancia se imponen a la aceptación, el perdón y la tolerancia. 

Pero ¿Qué es lo que estamos aguantando?

  • Aguantamos las expectativas que nuestro entorno  familiar deposita en nosotros
  • Aguantamos relaciones que no nos apoyan, que no sacan lo mejor de nosotros, y nos cohíben
  • Aguantamos nuestros sueños por miedo a fracasar y a que los demás nos juzguen
  • Aguantamos trabajos ingratos, donde nos pagan mal, no se nos tiene en cuenta y dedicamos más horas de lo habitual. Pero, ante todo, trabajos en los que no podemos demostrar para lo que de verdad valemos
  • Aguantamos amig@s por el simple hecho de haber crecido juntos
  • Aguantamos nuestros miedos con tal de no demostrar nuestra vulnerabilidad
  • Aguantamos nuestras lágrimas por miedo a que se alejen de nosotros
  • Aguantamos la rabia que nos producen ciertas situaciones, porque aparentemente está mal demostrar el enfado
  • Aguantamos lo que nuestros dirigentes políticos nos dicen que tenemos que hacer
  • Aguantamos situaciones de desamor por nuestros hijos, para que no sufran, sin saber que están sufriendo más de lo que piensan debido a ese desamor
  • Aguantamos situaciones que no nos agradan sólo por agradar a otros
  • Aguantamos nuestra necesidad de ser feliz por hacer feliz a los demás

Observando el listado, uno toma conciencia de que atesoramos una gran fuerza y capacidad de resistencia, pero que, sin embargo, no la estamos orientando en la buena dirección. Imagina como cambiaría tu mundo si en lugar de ofrecer esa resistencia en cumplir con las expectativas de los demás, lo hiciéramos en luchar por nuestra autenticidad y por nuestros sueños.

La vida nos ofrece esta extraña paradoja, en la que se nos da lo necesario para tener una vida plena y feliz y sin embargo nos empeñamos en ir a contracorriente, aguantar en lugar de perseverar, esperar en lugar de actuar. Quizás sea de las enseñanzas más importantes de la vida, ya somos lo que necesitamos ser, pero continuamos en la búsqueda de un Yo lleno de ideales y de perfección que no nos lo deja ver.

Sólo tenemos una vida, ya es hora de ir soltando lastre y aligerar nuestro equipaje.

Y tú, ¿Qué cosas estás aguantando que no te deja vivir la vida que deseas?

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