Evitar que alguien fracase es impedirle volar

Y fue cuando creí que estaba cayendo que abrí mis alas y aprendí a volar

Anónimo

En el camino del desarrollo personal y profesional, es inevitable, en muchas ocasiones, confundir hacer bien las cosas con hacerlas perfectas.

Existe la idea de que tenemos que hacer bien las cosas, tenemos que comportarnos debidamente y reaccionar como se espera. Pero esta idea está algo contaminada, ya que, ¿qué queremos decir con hacer bien las cosas? Por hacer bien, entendemos ausencia de error, ausencia de emoción y sin defraudar a nadie. Lo que nos lleva a una terrible paradoja “querer mejorar sin equivocarse”.

Es necesario, más bien, obligatorio, equivocarse para aprender, sin embargo, gastamos todas las energías en intentar no errar, no fallar.  Analizamos constantemente cada paso que damos o que vamos a dar, ya que, por muy bien que hagamos algo, nuestro crítico interior siempre estará pensando que “se puede mejorar”. Quien se equivoca, está comprando boletos para obtener alas propias

“Siempre se puede mejorar”. Crecemos con esa idea, el sistema educativo y su modelo de puntuación ha conseguido dejarnos bien claro que siempre se puede mejorar, y mejorar implica saberte todas las respuestas, pero no cuestionarte las preguntas. Nos adoctrina para memorizar, aceptar lo que nos dicen como verdadero y repetirlo, y si nos equivocamos, menos puntuación, más susceptible de ser comparado con los demás y parecer el tonto de la clase. Así que en nuestro afán de sentirnos integrados, dejamos de cuestionar lo que nos dicen y aprendemos que sólo hay una manera correcta de responder a las preguntas.

En lo que respecta a nuestros queridos padres, que, con toda su buena fe, en su afán por proteger a los niños se han “obsesionado”  a que no les pase nada malo, que no se enfermen, no sufran al equivocarse, no se sientan tristes, no se frustren, no tomen malas decisiones, en definitiva, a evitar lo que se considera como un “mal trago”. Sin embargo produce el efecto contrario, crea una dependencia emocional que hace que dejemos de confiar cada vez menos en nuestras posibilidades y nos impide avanzar por miedo a equivocarnos y que nos lo recuerden.

Este pensamiento es lo que ha generado en muchas personas (me meto dentro del saco), a pensar que sólo hay una forma de hacer las cosas de manera correcta. Esto nos rodea de voces críticas, tanto propias como ajenas.
Empezamos a generar altas expectativas de las personas, del mundo y de la vida, que nos paraliza a la hora de intentar hacer algo nuevo. Hace entrada el famoso efecto “parálisis por análisis”, y entonces aparecen los y si “Y SI no lo hago bien” “Y SI se ríen de mí” “Y SI me juzgan mal” “Y SI se me olvida algo” “Y SI no cumplo las expectativas de los demás”. 

Pero¿cómo aprenden a caminar los bebés? cayéndose. Como se suele decir, no importa las veces que caigas sino las veces que te levantes, pero si ni siquiera nos dejamos caer, ¿cómo nos levantaremos? ¿cómo superaremos las adversidades cuando lleguen? ¿cómo enfrentaremos el cambio?.

Huir no es una opción, ya se sabe, “nadie puede huir de lo que le ha de venir”. Afrontemos el reto de caernos, de experimentar lo desconocido, de adentrarnos en la incertidumbre, ¿qué es lo peor que te puede pasar? ¿Fracasar? No existe el éxito o fracaso, existe el continuo aprendizaje. El éxito es el resultado de enfrentar las adversidades y superarlas desde la humildad, la bondad y la perseverancia. 

No fracasé, solo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla

Thomas Alva Edison

Evitar que alguien fracase es impedirle volar. Y si no vuela, dejará de mirar hacia arriba, hacia donde están los sueños, y dejará de creer en ellos. Mirará hacia abajo, hacia “la realidad”, y creerá en lo posible, en lo racional y mirará hacia su alrededor en busca de aprobación para cada paso que de. Decía Miguel Angel “El mayor peligro para la mayoría de nosotros no es que nuestra meta sea demasiado alta y no la alcancemos, sino que sea demasiado baja y la consigamos”.

IMG-20150611-WA0019

DIBUJO: CORTA LA BOCHA

Continuando con esta frase, veo en el mundo cada vez, más posibilidades de alcanzar nuestros sueños pero, a la vez, menos soñadores. Nos hemos centrado en metas accesible, fáciles de conseguir, o al menos controladas, con retos asumibles, que no nos saquen de nuestra zona de comodidad. Y abandonamos nuestros sueños por un trabajo estable. Veo pocos soñadores que se arriesgan a volar por miedo a caerse. Sin embargo, creo que nunca es tarde para recuperar esos sueños, recuperar eso que nos hacía sentir verdaderos y únicos y poner todas nuestras fuerzas en conseguirlo. Porque sólo se vive una vez, y siempre es mejor arrepentirte por algo que hayas hecho, que no por algo que no hayas hecho. 

Dejemos de ser menos perfectos y demos la bienvenida a la imperfección. Reconozcamos nuestra vulnerabilidad y nuestra incapacidad de resolverlo todo de la manera correcta (perfecta). Sólo entonces empezaremos a sentirnos liberados y preparados para aprender y mejorar. Seamos un poquito menos racionales y algo más emocionales, porque la emoción es movimiento y sin ella estaremos muertos en vida. 

Si te ha gustado comparte para que otros lo puedan leer. Y si te apetece dejar un comentario, te lo agradecería, ya que de esa manera podré mejorar. 

Muchas gracias por leerme. 

 

2 comments

  • Como siempre desde que te arrancaste con estas entradas, dando en el clavo, Álex.
    Mi padre siempre me decía lo mismo: lo perfecto es enemigo de lo bueno. Y así me las pasaba yo muchas veces: incapaz de elegir y de actuar buscando lo perfecto… Y lo que es peor (y daría para otro artículo seguro): nadie es lo suficientemente bueno tampoco; siempre hay algo por lo que juzgarle (y condenarle, claro).
    Un abrazo desde la península (desde el fresquito gallego, para más señas). Y muchas gracias por compartir tus reflexiones con nosotros!
    Jose 😉

  • Hola Jose,

    La perfección, ese gran villano que nos sabotea en muchas ocasiones. Una vez que hay aceptación va poco a poco desapareciendo, aunque es duro de roer :).

    Muchas gracias por tus palabras y por compartir tus comentarios. Me da mucha energía.

    Un fuerte abrazo desde Canarias.

Responder a Jose Cancelar respuesta

Your email address will not be published.

top