EL LIBRO DE TU VIDA

Los libros son como espejos, mirándonos en ellos descubrimos cómo somos

José Luis de Villalonga

Dicen que cuando nacemos somos un libro en blanco esperando a ser escrito. Sin embargo, las primeras palabras suelen ser escritas por otros, familia o educadores, que se encargan de introducirnos al mundo, de avisarnos con mayúsculas y en negrita de sus reglas y peligros, y, en notas a pié de página, de sus oportunidades.

Crecemos con las palabras y las vivencias de otros puestas en nosotros. Y, de esta forma, continuamos leyendo un libro escrito por otros. Aceptando un destino predeterminado, convirtiendo nuestra historia en una trama común con un desenlace más que predecible.

Llega un momento en el que ocurre algo en nuestra vida que nos hace cuestionarnos las escrituras de nuestro manuscrito; las ideas y creencias que habíamos desarrollado empiezan a ponerse en duda a causa de una realidad inesperada e incierta. Empezamos a darnos cuenta de que lo que nos habían contado no siempre es lo que sucede y que el final que esperábamos no siempre acontece.

Presos del miedo, nos agarramos a leer y releer nuestro libro en busca de respuestas que no aparecen impresas e intentamos hacer que los mismos que redactaron nuestras líneas anoten nuevas líneas para saber qué camino tomar. Ahí empieza la primera elección crucial de nuestra vida, seguir dejando que otros escriban por ti o hacerte con tu propia pluma y empezar a trazar tu verdadera historia.

Deja que tu pluma marque tu propio estilo

Si sigues leyendo, es porque has elegido confeccionar tu propio libro. Ya no hay tiempo de lamentaciones, ni de quejas, ni de buscar culpables. Acepta que lo que escribieron fue tu prólogo, tu presentación, pero que no cuenta quién eres ni quién puedes llegar a ser. Deja que tu pluma marque tu propio estilo, en prosa o en verso, no importa la manera siempre que siga las directrices de tu corazón

Que no sea una historia de rencor y de venganza. El pasado, pasado está, y lo escrito ahí queda. Huellas que va dejando la tinta de la pluma que indican por dónde has pasado pero no por dónde pasarás. No trates de borrarlas. Siempre serán parte de ti. Gracias a eso hoy estás aquí, empezando a escribir. Por lo tanto, como en los buenos libros, comienza por los agradecimientos. Agradece todas las experiencias y a todas esas personas que han pasado por tu vida y que le han dado forma. Agradece de corazón. Y, una vez hecho, respira y empieza a usar tu propia pluma. Tu historia aún está por escribir. Cientos de páginas en blanco te están esperando.

Sé el protagonista de tu libro. Acepta vivir tus propias aventuras, más o menos peligrosas, pero que sean tuyas. Enfréntate a tus dragones. Igual no siempre saldrás victorioso, y te dejarán una profunda cicatriz. Atravesarás desiertos y noches oscuras que te debilitarán, pero también encontrarás tus propios tesoros en forma de habilidades, talentos y experiencias. Y, como recompensa de toda tu aventura, forjarás tu propia identidad. Aquella que te hará vivir una vida de la que te sientas orgullos@.


Conviértete en tu escritor favorito, porque nadie más podrá escribir desde tu corazón



Ya no importa comercializar tu libro. Ya no pretendas que sea un best seller. Lo único que importa es que tu historia sea única y real. Olvídate de las tapas duras y de las portadas épicas que no representan lo que de verdad contiene el interior de la obra. Sé auténtico y genuino. No importa la caligrafía ni la ortografía. Que tu libro sea un constante borrador lleno de renglones torcidos. Lo verdaderamente valioso es que lo que escribas lo hagas desde el alma, que seas honesto contigo mismo, que te equivoques y taches cuantas veces sea necesario, y, que no tengas porqué seguir un orden.  Ese desorden hará que, con el tiempo, todo encaje.

Te costará poner punto y final a determinados capítulos. Sin embargo, será necesario para poder escribir nuevas y mejores historias. 

Somos portadores del libro de nuestra vida. Escribamos la mejor historia posible. Conviértete en tu escritor favorito, porque nadie más podrá escribir desde tu corazón. Dejémonos la piel en cada letra. Hagamos todo lo que esté en nuestras manos, para que al finalizar el libro tengamos esa placentera sensación de haber entregado lo mejor de nosotros mismos. Esa es la verdadera recompensa.

Y, ¿quién sabe? Quizás tu libro pueda caer en manos de alguien al que le sirva de inspiración para escribir su propia aventura. Porque las historias contadas con amor y honestidad se contagian.

Cuando escribas la historia de tu vida, no permitas que nadie más sostenga la pluma

Anónimo

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