Las vueltas dan mucha vida

Nos enseñaron a caminar en línea recta pero aprendimos dando vueltas.

Molowny

Y es que el camino recto está muy sobrevalorado. Nos aleccionaron para un mundo donde lo importante es ser eficaces y eficientes, es decir, pasar del punto A al punto B de la mejor manera posible. Nos hicieron confundir velocidad con felicidad y por eso andamos medio perdidos cada vez que llegamos al punto B, porque una vez allí poco dura la satisfacción, ya que estar parados es sinónimo de ser poco eficiente, así que buscamos llegar al punto C y así sucesivamente, sin casi acariciar y saborear lo logrado y aprendido. 

La felicidad no se alcanza de pasar de A a B ni de llegar a ningún punto. La felicidad se gana cuando comprendemos que la vida no se mide en lugares de destino.  

Quizás muchas personas al pensar “yo no quiero que los demás sufran lo que yo he sufrido” se esfuerzan en intentar allanarnos el camino y nos dibujan un sendero para que nada nos pase y lleguemos al destino sin desvíos ni dificultades. Tratando de suavizar el impacto se consigue el efecto contrario. Nos ablanda, nos hace ser intolerantes al fracaso y nuestra frustración se dispara cuando no logramos lo que deseamos. Tanto exceso de prevención ha encharcado el camino de dudas, de esas que cuestionan los peligros y se olvidan de los beneficios que existen más allá del miedo. 

Tampoco podemos ir por la vida como los atletas hacen en la Olimpiada. Tratando de llegar el primero o de hacer la mejor marca y en las que un mínimo error te aleja de la ansiada medalla. En la vida, al contrario de las Olimpiadas,  la medalla se le otorga al que se lo toma con calma, al que da muchas vueltas, al que se cae una y otra vez y al que disfruta del recorrido y no de la meta. Porque las vueltas dan mucha vida y perderse es una manera de saber que, aunque no lo parezca, vas por buen camino. 

Permitámonos ser flexibles, cambiar de senda e incluso dar vueltas. No queramos llegar lo más pronto posible o nos olvidaremos de que los tesoros se esconden por el camino.

Caminante no hay camino, se hace camino al andar

Antonio Machado

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3 comments

  • Q cierto!

  • ¡Hola Alejandro!

    Excelente artículo 😃

    Estoy totalmente de acuerdo contigo que intentar allanar el camino de otra persona sólo sirve para, a medio largo plazo, conseguir el efecto contrario. Creo en la responsabilidad personal y en el derecho de caernos cuantas veces sea necesario, aprendiendo de nuestros errores que simplemente son una enseñanza para vivir una vida más plena y con sentido.

    Saludos,
    María José

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