Alimentar mi tener o nutrir mi ser

Ludovico Einaudi – Nuvole Bianche

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa

Mario de Andrade

Ya no puedo permitirme el lujo de que mi cuerpo y mi alma vaguen en direcciones antagónicas. Ya pasó la época de que mi cuerpo fuera el chico más popular de la clase y mi alma el chico tímido rebosante de acné. Es tiempo de que ambos aprendan lo que mutuamente se prohibieron. Que el chico popular se enfunde su traje de humildad para reconocer que ni todo era como creía ni sabía tanto como pensaba y el chico tímido se llene de valor y de un paso al frente demostrando su valía.

Siento la necesidad de soltar, de sentir la ligereza de mi alma, que sea ella quien me dirija y no la pesadez de este cuerpo hambriento de expectativas y de juicios. Quiero derribar esos muros de creencias que limitan mi realidad de mis sueños. Hoy decido dejar de alimentar mi tener; tener dinero, tener bienes y tener razón, para nutrir mi ser; ser feliz, ser especial y ser auténtico.

Y es que nadie me advirtió de la diferencia entra alimentarse y nutrirse. La primera te proporciona alimentos para sobrevivir, la segunda te aporta los nutrientes necesarios para un buen funcionamiento, y tiene que ver más con el sustento del alma, con tratar de crecer y ser quien de verdad eres, una persona fiel a sí misma, con cultivar buenas relaciones, con pertenecer a una comunidad y servir de ayuda, eso es lo que realmente te aporta vitalidad, energía y sentido. Porque uno no existe sin los demás y la calidad del tiempo que pasas con los demás es la calidad de tu vida. 

Nos vendieron hambre para el cuerpo mientras el alma moría de inanición.

Tengo que dejar que mi alma tome las riendas de mi vida. Solo ella sabe mejor que nadie qué es lo que me alienta. Discierne lo importante de lo insignificante y se encarga de que todo tenga sentido. Es capaz de pintarme mil y un amaneceres en esos días que piensas que es mejor no levantarse y si lo que deseas es no hacer nada, será quien te prepare la mantita y sofá para que veas tu película favorita porque ella sabe lo que realmente necesitas en cada instante. 

Así que párate, y observa si estás más preocupado alimentándote para sobrevivir que nutriéndote para vivir bien. Esa es la diferencia que existe entre una vida a medias y una vida plena. Está en tus manos detener esta insensatez de tanto tener y tan poco ser. De tanta máscara y tan poca sinceridad. De tanto mantener las distancias y tan poco sobetearse con amor.  De darle la espalda a este mundo al revés para poder estar del derecho. 

Hay que vivir en cuerpo y alma para poder caminar firme y sereno. Porque detrás de cada paso que damos dejamos una huella. Y es nuestra responsabilidad hacer que esa huella esté llena de bondad y solidaridad para que otros puedan seguir los mismos pasos y sí, llámame loco, pero tratar de legar un mundo un poco más amable, más auténtico, menos raro.

 

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