Lo que tuve y no retuve

Ningún legado es tan rico como la honestidad

William Shakespeare

Creo que las personas guardamos muchas cosas para nuestro foro interno y, en ocasiones, eso que guardamos es lo mejor que tenemos. Por miedo a exponernos, a sufrir, a que nos señalen o que se rían, poco a poco lo vamos arrinconando en un espacio del corazón hasta casi olvidarlo. 

Hay un famoso dicho que dice que el cementerio está lleno de grandes ideas, anhelos y sueños por cumplir. Por eso, quedártelo para ti es el mayor acto de egoísmo. Es necesario compartir las ilusiones y enamorarte de ellas, porque así te estás demostrando amor a ti mismo. 

Mientras más avanza la vida más me doy cuenta de la belleza que las personas albergan, solo hace falta tocar la tecla adecuada. Lo malo es que vamos tan rápido que ni nos percatamos de la importancia de escuchar y ser escuchado para ver su belleza. De permitirnos mostrar al resto la forma en que vemos el mundo, ya sea haciendo fotos, dibujando, escribiendo, hablando, animando, interactuando o dando lo mejor de sí, con su bondad, su solidaridad, su amor. 

Todos tenemos la obligación de exteriorizar nuestra autenticidad.  Es la única manera de convertir la vulnerabilidad en tu mejor traje. Si no expresamos con el corazón lo que somos nunca seremos lo que decimos que somos.

Yo hace un tiempo pensaba como muchos aún lo hacen, que no tenía nada especial. Que unos tenían la suerte de tener dones y otros la mala suerte de ser normales. Hemos comprado una idea absolutamente falsa. Estoy plenamente convencido de que todos/as tenemos infinita belleza que compartir. 

Para ello necesitarás parar. Parar y escuchar tus vocecitas, esas que te dicen por ahí sí y por ahí no. Esas que te dicen lo que realmente es importante para ti, tus valores, tus principios, tus sueños. No dejes de escucharte por miedo a no oír nada, ya que, en esos silencios se esconde tu verdad. 

Hace unos años que decidí reinventarme y se de los miedos y peligros que hay. Hoy en día doy gracias de dar ese paso hacia un lugar desconocido porque solo me ha traído cosas buenas. Y eso que he pasado y sigo pasando momentos muy delicados, pero creo que ahí, cuando no parece haber salida es cuando uno aprende y saca lo mejor que tiene, su vulnerabilidad. Dejas de luchar contra ese muro en que te has convertido y entiendes que no todo llega cuando uno quiere ni en el momento preciso sino cuando tiene que llegar y llega cuando sueltas. Sueltas tu miedo, tu perfección, tu exigencia, tu autocrítica y es entonces cuando sacas tu amor, tu bondad, tu solidaridad. 

Para mí un regalo ha sido tener tiempo para escribir. He aprendido a ver y entender el mundo a través de las palabras y cada vez que lo hago siento mariposas en el alma. Es algo que nadie me puede quitar y que siempre puedes hacer. Solo necesitas un bolígrafo y tiempo para estar contigo mismo. 

¿Y tú? ¿Qué es aquello que nadie te puede quitar? ¿Pasas tiempo contigo mismo?

Así que hoy les regalo lo mejor de mí en versos. Lo que tuve y no retuve. Un ebook recopilatorio de lo que he escrito en redes en este 2016, junto con alguna pequeña novedad. 

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