Uno para todos y todos para uno

Uno para todos y todos para uno

Los Mosqueteros

Sigue pasando la vida sin esperar por nadie, sin tiempo para parar y contemplar, repitiendo una y otra vez los mismos pasos que nuestros antepasados marcaron. La carrera del llega antes se impuso al llega más lejos.

Los mosqueteros arden en su tumba viendo como hemos destrozado su lema. Esta carrera de la individualidad te hace mirar hacia delante pero no a tu alrededor, enfoncándote en el qué y perdiendo de vista el con quién. Se nos podría aplicar a todos el famoso dicho de “el árbol no te deja ver el bosque”. Y es que nos centramos en lo importante perdiendo de vista lo esencial.

Desvinculados de nuestro propósito, navegamos sin rumbo y encontramos en el entretenimiento una forma de búsqueda, que a veces nos pierde más. La carrera del sin sentido continúa rumbo a ningún lugar, donde el aburrimiento y su hermano mayor la depresión campan a sus anchas.

Esta forma de vida en la que preferimos mantener encendida la televisión y apagada la conciencia consigue adormecer nuestros impulsos y en lugar de perseguir sueños con ilusión buscamos metas con sacrificios

Y mientras, sobrevivimos como podemos, buscando y valorando más lo de fuera que lo de dentro. El “nadie es profeta en su tierra” y el “titulismo” marcan nuestra forma de mirar y de encasillar a los demás, haciendo de la parálisis por análisis nuestro credo. Y en cuanto a viajar se refiere, mientras más lejos sea el viaje más grandioso se considera. 

Todo ese foco en lo externo, lo lejano, lleva irremediablemente a ese estilo de vida de fuera hacia dentro que tanto nos hace perder nuestro centro y nuestra serenidad.

Empieza por parar y contemplar con quién estás y no tanto lo que te falta por alcanzar. Por admirar y apoyar a todas esas personas que en tu alrededor están tratando de vivir con lo que pueden y saben hacer.  A hacer escapadas hacia tus adentros, no sabes la de recovecos poéticos que puedes encontrar. A tener una vida en la que prime el “si tú estás bien yo también estaré bien”. Comenzando con nuestro círculo más pequeño, el importante, el que se encuentra dentro y no fuera.

Una conversación verdadera puede resolver más problemas que cualquier terapeuta pero la cuestión es que esta rapidez con la que vivimos viene acompañada de sordera crónica. Poco se escucha y mucho se habla sin decir nada, entrando en un círculo vicioso del que ninguno se beneficia.

Estamos entrando en la era de la conciencia, de saber que todos importamos y aportamos y que si no nos ayudamos entre nosotros nos vamos al garete. Quizás debamos empezar por escucharnos un poco y valorarnos más, porque dentro de cada persona habita la verdadera universidad de la vida, así que o aprendemos a estudiarnos o siempre estaremos más lejos que cerca de lo esencial y de una vida más sencilla y solidaria.

Solo irás más rápido, acompañado llegarás más lejos

Proverbio africano

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