Cuando descubrí la mirada bondadosa

No está en mi naturaleza ocultar nada. No puedo cerrar mis labios cuando he abierto mi corazón

Charles Dickens

No sé decir el momento exacto en que sucedió. Más bien fue un proceso lento lleno de señales que me estaban indicando que me faltaba aire. Aire de vida. Que se me apagaba la luz y que algo en mí se desinflaba.

Las prisas por el “tener que” me consumían poco a poco.

Tomaba decisiones basadas en un currículo en el que los espacios en blanco estaban prohibidos. Sin embargo era en esos espacios en blanco donde yo más ansiaba aprender. 

Mi vida era un continuo laberinto dentro de un calendario programado por otros. A la vez, dentro de mí, se iba expandiendo cual enredadera cubriéndolo todo, una sensación de vacío.

Y ahí estaba yo,a punto de cruzar el umbral entre dos mundos. Dispuesto a verme como nunca lo había hecho. Los fantasmas de las navidades de Dickens me esperaban.

Entré.
Lleno de miedo.
Pero con poco que perder y mucho que explorar.

Me llevaron al pasado.
Ahí vi a un chiquillo muy feliz, curioso, observador y algo tímido.
Un niño con alta sensibilidad que necesitaba del cariño y amor de los demás para sobrevivir. Un niño que no entendía porqué le empujaban a vivir fuera de él, alimentando la sensación de que algo le faltaba. De que algo no estaba bien en él y que necesitaba luchar para sentirse merecedor de afecto. Ahí empezó la batalla.

Luego vi al adolescente lleno de rabia porque en busca de su individualidad se le corregía constantemente para que cumpliera con lo establecido. Más tarde llegó el payaso. El que pensaba que la vida tenía que ser todo diversión para rebajar este sin sentido.

Y llegó. Sí. La falta de sentido.
El recuerdo de que algo me faltaba.
Y se fue. Sí. El entusiasmo por la vida.
La ilusión por las pequeñas cosas.

Mi mirada ya no era la misma. Contemplaba la realidad con unas gafas negras. Mi oscuridad me visitaba a menudo, recordándome todo aquello que no quería ver. Mi rabia contenida transformada en envidia. Mi incapacidad de sentirme feliz teniéndolo todo. Mi crítica feroz ante el mundo pero sobre todo ante mí.

Mi vida era como estar sentado delante del televisor ejerciendo de crítico de lo que veía. Un simple espectador con alardes de sabiduría.

La vida pasaba delante de mis ojos con la única intención de decirme “Hey, aquí estoy. No te preocupes que todas las mañanas pasaré por delante de tu puerta hasta que un día decidas entrar”

Y entré.Y empecé a sentir.
A darme importancia por quién era.
Y solté. Y empecé a vivir.
Fuera juicios. Fuera críticas.

El mundo no era tan hostil como me habían hecho creer.
Podía ser un lugar maravilloso si cada uno daba lo mejor de sí.

Decidí dejar la mirada crítica y la cambié por la mirada bondadosa. De repente me sentí más yo. Como si hubiera encontrado el traje perfecto. Decidí escuchar mi cuerpo y expresar mi verdadera voz. Y aunque era raro, era mío y eso me hacía sentir especial.

Yo no pretendo cambiar el mundo ni decir a la gente lo que tiene que hacer. Solo se que cuando descubrí la mirada bondadosa todo cambió para mí.

Ahora me relaciono con amor.
Veo a las personas y admiro lo que tienen y lo que pueden llegar a ser.
Lo que falta no me interesa. El mundo ya está lleno de personas con esa función.
Yo prefiero admirar. Porque yo sufrí la crítica. Porque se lo que es sentirse ahogado cuando vives desde lo que te falta.

Porque la vida es la que es.
A veces hay momentos difíciles y otros muy buenos. Pero la mirada con la que la afrontamos lo cambia todo. Y mi mirada es la que es por mis historias. Las que me han pasado, las que me cuento y las que decido creerme. Y he apostado por creer en el amor y la bondad. A mí es lo que me hace levantarme con ilusión y ganas de vivir. Saber que cada día es un día nuevo para repartir amor, porque como dicen el amor es lo único que crece cuando se comparte.

Si pones a muchos fotógrafos en un mismo lugar cada uno tomará fotografías muy diferentes. Porque necesariamente vienen de diversos lugares. Cada uno crea su visión de acuerdo a su historia

Sebastian Delgado

 

 

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2 comments

  • Muy cierto! Te conozco desde pequeño… Y la historia de tu vida es precisamente la que te ha llevado a ser quién eres! Orgulloso de tenerte cerca pese a la distancia! Socio hermano 847….pa lo que sea y “on the sea”

    • Socio hermano 846! Me encantó!! Buenos paliques sobre la vida desde la 16 de la tarde en el On the sea!!! Un fuerte abrazo y aunque no te vea mucho eres de esas personas que siempre están cerca.

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