Elegir ser feliz

No es egoísmo amarse a uno mismo, cuidarse a sí mismo y hacer de tu felicidad una prioridad. Es necesario

Cita

Elegir ser feliz. 

Parece fácil, sencillo, lo normal.
Así que empezamos a ser o parecer alegres.
Y caminamos pensando que solo con la sonrisa se puede.

Uno mira de dónde viene.
Su historia, su tradición, su cultura, su alrededor y empieza a entender cosas. 
Resulta que estamos diseñados para parecer felices pero no para serlo. 

Porque nuestros hechos hablan más fuerte que nuestros pensamientos.

Porque al final ante la ignorancia que tenemos sobre la tristeza la justificamos sintiendo una falsa compasión y preocupación cuando en verdad la tristeza es la etapa donde nace lo bonito, el amor.
Fomentamos que la tristeza sea una forma de conseguir cariño y afecto y dejamos de preguntarnos para qué sirve. 

Yo elegí estar triste una temporada. Quizás estuve mucho tiempo en el parecer alegre. 
Algo tenía que aprender. 

Aprendí que el apego poco sano se genera cuando la tristeza y el miedo mueven los hilos del afecto. 
Aprendí que los verbos cuidar y querer van después de cuidarse y quererse. 
Aprendí que al miedo no se le destruye simplemente se le instruye para que pueda darle la mano al amor. 
Aprendí que el mundo no está preparado para que uno decida elegirse a sí mismo. 
Aprendí a escuchar mi cuerpo. A alinear mi pensar con mi sentir para no enfermar. 
Aprendí que tantas creencias que uno consume sin leer los efectos secundarios te impiden abrazar lo bueno de la vida, soltar y permitirte ser feliz. 

Estamos llenos de razones y condiciones. 
De ideas sobre lo que hay y no hay que hacer. 
De juicios y etiquetas. 

Y nos olvidamos de lo que al final todos hemos venido a hacer a este mundo… 

AMAR DE VERDAD

Y no tenemos ni idea pero lo exigimos, lo clasificamos y lo valoramos.
Y sentirlo, muy pocas veces. 

Yo tampoco se muy bien lo que es. Pero veo a mi alrededor un empeño tan grande en justificar y agradar que hace que nuestro corazón siempre sea el último en ser elegido, como si fuera el chico de la clase que peor jugaba al fútbol. 

Y así no se puede ir por la vida.
Teniendo más recursos para el sufrimiento que para el disfrute. 
Estando cómodos en el dolor e incómodos en el amor. 

Y nos dicen que el amor es el camino, pero ¿sabemos caminar sobre él? ¿Sabemos dejar de agradar para no agredernos? ¿Sabemos dejar ir y no retener aunque duela? ¿Sabemos elegirnos a nosotros mismos aunque defraudemos a otros?

Elegirte a ti mismo puede ser la decisión más complicada que tomes en tu vida a la vez que la más reveladora. Te enfrentarás a todo aquello que siempre has temido, a juicios externos e internos. Empezarás a sentirte raro por sentirte feliz. Y ahí te das cuenta de lo viciado que venimos. Porque dicen que hace falta tiempo para recuperarte del dolor, que tienes que pensar en el dolor ajeno antes que en tu bienestar.

Pero ¿Qué tiempo? ¿Y lo que uno lleva sufriendo en silencio? ¿Y lo de pensar en ti?

Y para lo que de verdad hace falta tiempo es para VIVIRTE. 
Habiéndote elegido a ti primero.
Siendo bonito contigo y abrazándote.

Eligiendo aquello que te da energía y desechando lo que te lo quita. 
Y rodearte de personas bonitas que sepan verte y aceptarte sin reproches ni condiciones.

Uno no elige el momento perfecto en el que llegan las cosas, tanto las buenas como las malas. Negarlas no funciona. Aceptarlas y abrazarlas es lo que diferencia de vivir en el sufrimiento o en el amor. 

Vivimos en un mundo raro que prefiere criticar y envidiar a halagar y admirar. Por eso, o uno empieza a hacerlo consigo mismo o seguiremos proyectando y atrayendo cosas feas que nos impiden ser feliz. 

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